COLAPSO

METRO DIRECCIÓN

El Metro de Caracas se precipita hacia el colapso total. El sistema de transporte subterráneo dejó de ser la gran solución para la capital de Venezuela y se ha convertido en una permanente fuente de calamidades para las aproximadamente 3.000.000 de personas que diariamente transitan por sus instalaciones. 


A 36 años de su inauguración, la experiencia del usuario  del Metro de Caracas degeneró en una odisea lenta e insegura, lo cual implica la vulnerabilidad de un servicio considerado estratégico y la violación de los derechos al transporte y a la ciudad. 

En este reportaje multiplataforma, que incluye contenidos en Instagram y en Twitter, Efecto Cocuyo explica las causas de las principales fallas, las cuales comienzan por el descontrol del ingreso y salida de usuarios, que impide ordenar el flujo de trenes. 


Cálculos conservadores indican que el déficit de trenes en la Línea 1 puede alcanzar 81,57%  y, por esa razón, el tiempo de espera en el andén se extiende hasta 18 minutos. Un servicio óptimo, como fue en sus inicios, limita el tiempo de espera a no más de 90 segundos. Si se suman algunas de las cinco fallas recurrentes que obligan a sacar los trenes de circulación es probable que salir del subterráneo sea la mejor opción, si antes no sobreviene una evacuación forzosa de los usuarios.


En 2019 ocurrió el descarrilamiento de un tren. Los usuarios comienzan a acostumbrarse a recorrer los túneles, donde las fallas de iluminación e instalaciones en las zonas de maniobra  aumentan los riesgos de viajar en el Metro de Caracas. Para colmo, los equipos contra incendios han sido vandalizados y no son restaurados oportunamente.


La falta de inversión en mantenimiento preventivo y correctivo en el Metro de Caracas aumentó a partir de 2012, cuando se prohibió definitivamente la publicidad comercial en las instalaciones del sistema de transporte subterráneo. Aproximadamente 3.000 espacios para anunciar productos y servicios podrían aportar 40.000 dólares por mes, con lo cual se podría pagar sueldo básico a 13.300 trabajadores. 


La transferencia tecnológica que, por ejemplo, permitiría reparar 75% del total de escaleras mecánicas que  están inoperativas, ha sido una quimera. Las personas con movilidad reducida y los adultos mayores son los que más resienten la indolencia de la empresa estatal.


Además de las debilidades estructurales del Sistema Eléctrico Nacional, las continuas fallas por “suministro de energía” sugieren que las subestaciones que directamente administra el Metro de Caracas (4 de distribución y 47 de transformación), no están aptas para afrontar los apagones.


El Metro de Caracas es como un organismo vivo… Pero le falla el cerebro (el Centro de Control de Operaciones o CCO); le falta el oxígeno (la energía eléctrica); y su corazón (los empleados) late cada vez más lento.

Investigación y redacción: Maria Victoria Fermín

Fotografías: Mairet Chourio

Video central: Miguel Rodríguez

Contenidos en instagram: Gustavo Bencomo

Diseño gráfico: Gina Domingos

Diseño web: Miguel Rodríguez

Coordinación Editorial: Edgar López

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